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"El enfermo, volviendo sus ojos a la Santísima Virgen del
Valle, le hizo el voto de que, si lo salvaba de la operación quirúrgica y le devolvía la salud, le dedicaría la primera perla que, expresamente, iría a buscar después de haber
sanado. Curado en breve tiempo, después de sus ruegos, se lanza de nuevo al mar, saca del fondo de las aguas una concha, la abre, y, entre los reflejos del cambiante nácar, aparece una perla de rara forma, así como una
piernita irregularmente imitada, a cuyo lado se ve una señal a manera de cicatriz, precisamente en el lugar que correspondía a la herida". HISTORIA DE LA VIRGEN DEL VALLE, HERMANO NECTARIO MARIA. Págs.185-186.
Así quedo para la historia, no como una leyenda, una de
las historias más resaltantes dentro de muchas recogidas desde 1.530, cuando se presume la Virgen del Valle arribó a la Isla de Cubagua bajo la denominación de la
Purísima o Inmaculada, proveniente de España. En el libro del Hermano Nectario María se relata que para esos años, Cubagua estaba en pleno desarrollo por la pesquería de
perlas, y para una de las dos iglesias que se construyeron en la isla, se encargo una imagen de la Madre de Dios. Esta imagen comenzó a ser llamada por la advocación de Virgen del Valle, por el sitio a que fue
trasladada luego de las destrucciones de Cubagua como consecuencia del descenso de la industria perlífera y los fuertes vientos que desalojaron a la isla. A este sitio fue a parar la protectora de los pescadores,
a un lugar de la isla de Margarita, denominado el Valle del Espíritu Santo, cuyo párroco se llamaba Francisco de Villacorta.
La devoción del pueblo Guaiquerí por su
virgencita fue creciendo gracias a los prodigios que ocurrieron como lo recoge el libro del Padre Nectario María cuando cuenta que, en 1.608, una gran sequía afectaba a Margarita por que desde hacia tiempo no llovía
. El pueblo decidió sacar en procesión la imagen de la Virgen desde el Santuario hasta La Asunción. Narra el Padre Nectario María que al salir, el cielo se mostraba claro pero al cruzar las puertas de la ciudad
asuntina, amurallada para la época, comenzó a llover con mucha intensidad hasta la noche siguiente.
Estas son dos de las muchas historias que guarda la vida del margariteño sobre los milagros de su virgencita, Virgen del Valler, Patrona de Oriente. Su
imagen se puede observar muy de cerca en la Basílica Menor ubicada en El Valle del Espíritu Santo, donde también se encuentra el Museo Diocesano.
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